Microcuento
El último susurro
Despertó con un peso en el pecho.
El cuarto estaba en silencio, pero algo en el espejo le devolvía una mirada que no sentía suya.
Se acercó despacio, como si cada paso la arrancara de un lugar conocido.
Frente al cristal, apenas se atrevió a preguntar:
—¿Quién eres?
El vidrio se cubrió de niebla, y en esos trazos temblorosos apareció la respuesta:
—Soy tú… pero ayer.
Sintió un frío recorrerle la espalda.
Anoche no había logrado despertar.

