Poema: Gritos de arrepentimiento

Poema



Gritos de arrepentimiento 

Gritos de arrepentimiento 

Se escuchan en el cuarto de una dama.

Lágrimas de sangre derrama sin más.

No puede creer lo que acaba de pasar.

Mira a su alrededor y nada está en su lugar.

Desquiciada, sus manos en la cabeza no pueden dejar de arrancar esos cabellos dorados que antes no dejaba tocar.

Esas mismas manos se deslizan al rostro tan hermoso que la dama quería ocultar, sin dejarla mirar nada más que una fría oscuridad…

No resistía más; tenía que ver lo que estaba pasando en realidad.

Pobre chica, no dejaba de temblar.

Al descubrirse la cara, se da cuenta de que el rostro del único hombre que ha amado se encuentra en su regazo.

Su corazón no deja de latir; está muy acelerado, no puede controlarlo.

No podía estar pasando lo que su mente se estaba imaginando.

Pero al lado suyo, un cuchillo matizado de rojizo tenía las huellas de una obsesión disfrazada de amor.

—No, no, no, despierta, corazón.
Tú eres mi tranquilidad
y toda mi razón.
No me puedes dejar aquí sin tu pasión.
No, no, no,
despierta, corazón,
no me puedes hacer esto, por favor.

Gritaba con todo su dolor.

Al darse cuenta de todo, entró en shock, pero al fin, después de unas horas, despertó.

Indagando por su mente, encontró la respuesta que la salvó.

Todo lo que hizo, lo hizo por amor.

Ya no sentía arrepentimiento ni dolor.

Se reencontraría con el protagonista de su corazón.

Así que tomó el mismo cuchillo con el que lo masacró

y, en cuestión de segundos, al lado de su amado se encontró,

con el cuello en dos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *