Poema
Me puse bonita para verte
Me puse bonita
para verte.
Como si eso bastara
para que el mundo
no fallara.
El canto de mi cómplice —el ave—
me despertó un día antes,
le conté que iría a verte
y cantó emocionado,
como si supiera
que algo bueno iba a pasar.
Abrí los ojos
con fuego en las ganas,
me vestí despacio,
como quien prepara
un momento que no se repite.
Me puse bonita para ti:
loción para que me recuerdes,
ondas en el cabello
para que tus ojos
se quedaran un poco más.
Llegó el día…
y no había otro.
Con mis botas y mi bolso
esperé.
Esperé…
y volví a esperar.
Pero no pasó nada.
No quisiste llegar.
Mi promesa de un abrazo
no fue suficiente.
Y aquí me tienes,
con todo lo que preparé para ti
todavía puesto…
pero sin nadie
que lo desordene.

