Poema
Casa en tus ruinas
Zapatear entre los pliegues
de tu dulzura,
como quien le planta cara al miedo
sin saber si va a salir vivo.
Relamer tus lamentos
hasta que se olviden de doler,
hacerme casa en tus ruinas
y quedarme ahí,
aunque todo tiemble.
Tejer en mi cuerpo tus luchas,
clavármelas despacio,
para que nunca más
te toque sangrar a solas.
Y mañana, cuando el sol asome
con su soberbia de siempre,
voy a esperarlo de frente
solo para hablarle de ti:
de tus sueños que no se rinden,
de esa fuerza tuya
que muerde incluso cuando cae,
de tu corazón…
ese que no sabe rendirse
ni cuando le enseñan cómo.
Hasta que al cielo le dé vergüenza
y la estrella más grande entienda
que lo suyo es rutina: iluminar el planeta,
y lo tuyo…
lo tuyo es otra cosa que no se explica,
pero arde más:
iluminas el universo entero.
Que me llamen loco,
que le pongan nombre a esta forma
de quedarme contigo,
pero no sé hacerlo distinto,
ni quiero.
Porque tú, musa mía,
no eres suerte ni casualidad:
eres lo único en este caos
que vale la pena apostar
aunque me cueste todo.

