Poema
Ventanas al precipicio
No, no era ese movimiento de caderas
que ensordecía a cualquiera…
Era, era… el agresivo poder de sus ojos,
que hipnotizaban al mago más incrédulo existente.
Esas ventanas que conducían al precipicio,
cual bungee, te invitaban a saltar,
sin que el temor te dejara de abrazar.
Te quiero, cariño… te quiero.

